Omisión de auxilio: ¿culpa del maestro o del vacío institucional?

A 04 de Julio del 2025, por Jomar Reyes Zambrano; Avance Magisterial.

Viernes 04 de Julio 2025 Esteban “N”, es declarado culpable por omisión de auxilio tras la muerte de Damián, un alumno de primaria en Mexicali en 2023. Este caso es un espejo incómodo: muestra que el sistema exige a los maestros resolver emergencias sin herramientas y, cuando no pueden, los criminaliza.


Se le acusó de no llevar de inmediato al menor a una clínica tras un golpe en clase. Sin embargo, activó el seguro escolar, avisó a los padres y siguió los protocolos de su escuela. La clínica que atendió al menor lo dio de alta pese a síntomas graves, pero solo el maestro está en el banquillo.


La sentencia evitó cárcel, pero le impuso firma mensual durante 6 meses y multa de 5 mil pesos, marcándolo para siempre con el sello de culpable. Mientras tanto, las deficiencias de infraestructura, protocolos ambiguos y la falta de personal médico en escuelas permanecen intactas.


¿Por qué se escucha solo la voz de los padres y de la Fiscalía mientras las autoridades educativas guardan silencio? ¿Por qué no se exige responsabilidad a quienes administran la salud escolar ni a quienes diseñan políticas públicas con escritorios llenos de papeles pero vacíos de realidad?


Este caso desnudó al sistema: en cada plantel, las y los maestros enfrentan emergencias con el corazón en la mano y el miedo al proceso penal en la nuca. Los docentes no tienen protección legal real ni protocolos claros, pero se espera que actúen como paramédicos, médicos y psicólogos en emergencias. Cuando algo falla, se busca un culpable inmediato: el maestro.


En redes sociales, miles de docentes mostraron solidaridad bajo los hashtags #JusticiaParaEsteban y #NoMásPersecuciónDocente, pero esa unión debe dar el salto a la vida real: a las reuniones sindicales, a los congresos locales, a los consejos técnicos y a las exigencias de protocolos claros y blindaje jurídico.


Porque si un maestro, que hizo lo que estaba en sus manos, termina procesado, ¿quién se sentirá seguro de ayudar cuando un alumno tenga un accidente durante la joranda escolar?


Educar no debería equivaler a arriesgar la libertad. Defender a Esteban “N” es defender a cada maestro que se levanta todos los días con la convicción de cuidar y formar vidas, no con la zozobra de que un accidente pueda destruir la suya. El magisterio no pide privilegios, pide corresponsabilidad:

Protocolos de emergencia claros y homologados en cada escuela.

Capacitación en primeros auxilios con certificación oficial.

Protección jurídica para docentes.

Responsabilidades claras y obligatorias a las familias.

Investigación a instituciones de salud que omiten su deber en estos casos.

Si queremos justicia para las niñas y niños de México, debemos comenzar garantizando justicia para quienes les enseñan.

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